Por: Gabriela Mutis
Según la RAE un examen es una prueba que se hace de la idoneidad de una persona para el ejercicio y profesión de una facultad, oficio o ministerio, o para comprobar o demostrar el aprovechamiento en los estudios como podría ser nuestro caso.
Todos conocemos lo que es un examen y en esta semana los estamos tomando, sin embargo, en ocasiones nos cuestionamos sobre estos. Modelos educativos a favor de la realización de los exámenes afirman que estos ayudan a desarrollar la personalidad del estudiante, su confianza, y su interés por estudiar, también afirman que el poder medir el conocimiento del alumno es clave e importante en el proceso de nuestro aprendizaje. Adicionalmente, nos permiten desarrollar las cualidades necesarias para nuestras vidas como el esfuerzo y la paciencia; entre otros argumentos a favor como que nada nos motivaría a realmente aprender y prestar atención en clase como un examen etc.
No todo es completamente blanco o negro, existen educadores y padres que prefieren un término medio. Hay quienes están a favor de los exámenes enfocados en la evaluación de habilidades de acuerdo con sus intereses y proyectos personales y otros afirman que los exámenes no son la mejor forma de evaluar el conocimiento de los estudiantes, ya que pueden generar ansiedad o bloqueos en el momento de presentar la prueba. Por ejemplo, la educación en Finlandia en los primeros años de la educación básica (en la educación primaria) debe o puede, según sea el caso, registrarse en reportes verbales o escritos, que no están asociados a una escala numérica de valores. Es en los últimos cursos de la educación básica (secundaria baja), cuando las evaluaciones se registran en una escala numérica.
En una ocasión le pregunté a un estudiante de la comunidad qué opinaba sobre los exámenes, porque como ya saben este tema es de gran importancia para todos nosotros y nuestra participación es fundamental. Su respuesta fue (aparte de algunas cosas posteriormente mencionadas como el “la nota no es todo”) que no tenía ningún problema con los exámenes que realizamos durante el periodo, pues le parecen una forma efectiva y buena de evaluarnos. Sin embargo, piensa diferente respecto a los exámenes finales ya que cree que es bastante contenido para evaluarlo todo en un solo examen.
En mi caso, yo soy muy ansiosa antes de los exámenes, los cuales considero importantes (ya sea porque mi nota en esos momentos no sea la mejor o por un examen final) o difíciles por decirlo así. Sin embargo, a lo largo de los años he ganado confianza al sacar buenas notas, pero también la he perdido cuando las bajo. Es posible que muchas personas se puedan identificar con lo que acabo de decir, y es normal pero no lo ideal. También me parece importante resaltar que lo importante es el aprendizaje y no presentar el examen solo por la nota. De esta manera no aprendemos nada, solo memorizamos y esto no es lo mismo que aprender. Cuando estudias para un examen de aritmética, historia, biología y al terminar el examen se te olvida todo, puedes confirmar que no aprendiste nada.
Considero que el examen es una buena forma de evaluarnos a nosotros mismos y hasta motivarnos (con tal de que no memoricemos todo para el día del examen en vez de aprender), pero también creo que hay muchas otras cosas que podemos tener en cuenta en el momento de evaluar. Por experiencia propia se los puedo decir, ya que en muchas ocasiones he perdido exámenes por estar distraída o nerviosa.
¿Qué opinan Dragons? ¿Qué piensan acerca de los exámenes? ¿Se identifican con algo? Pueden hacerme llegar por correo sus opiniones acerca de este tema tan interesante que, aunque no lo crean es bastante importante, tanto para nosotros como para próximas generaciones de esta comunidad. ¡Nos vemos en la próxima edición!