Más de 60 años de apuesta por la formación humana de niños, niñas y jóvenes.
A lo largo de nuestros más de 60 años de historia, hemos consolidado diez diferenciadores institucionales. Uno de ellos es el trabajo en valores y espiritualidad que, en articulación con los otros, constituye la puerta de entrada a una reflexión sobre nuestra dimensión espiritual, nuestra capacidad de trascendencia y el sentido de la vida.
Entendemos la espiritualidad, como aquella dimensión que permite reconocernos como unidad plena; también, como la capacidad que tenemos para conectarnos con realidades que nos trascienden a todo nivel y que nos llevan a ir más allá de nosotros mismos. Se trata de una cualidad que nos permite reconocernos totalmente humanos e implica que hagamos opciones para que, haciendo cosas reales en un mundo en constante cambio, pero en total necesidad, seamos mejores personas, comprometidas desde el auto-cuidado, la construcción de relaciones interpersonales sanas y sólidas, y la co-responsabilidad en la construcción de una nueva sociedad.
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