En el día de hoy conmemoramos el centenario del natalicio de nuestra fundadora Mrs. Mary Allen de Acosta, quien ha sido el pilar de nuestra institución y que por siempre permanecerá en nuestros corazones. Para aquellos que no tuvieron la fortuna de conocerla en vida mantenemos su recuerdo a través de historias, anécdotas y en especial el profundo amor y devoción que siempre tuvo para los niños y para la educación. Es por esto, que hoy queremos compartir el sentir de uno de sus estudiantes de la clase de 1987.
Un sueño realizado
Hay muchos motivos para agradecer a Dios, por la vida que nos ha deparado. Y hoy traemos a través de estas líneas uno en especial.
Es el haber podido ser protagonistas de un sueño que tuvo una mujer hace más de 30 años y que hoy es una realidad palpable. Sí, estamos agradecidos con Dios por habernos dado la oportunidad de poder hacer realidad el sueño de una mujer intrépida e inteligente, abnegada y maternal, quien decidió hace 30 años fundar, este Colegio el San Jorge de Inglaterra. Pero no sin antes haberse preparado para emprender esta obra de tan grande envergadura.
Ella, Mary Allen de Acosta, tuvo como cuna la ciudad galesa de Albión e inicio sus estudios en las aulas del Welsh Girls School en la ciudad de AShford. Inició su carrera como educadora en la Marven House y un tiempo después contrajo matrimonio con el ingeniero colombiano Hernando Acosta. Él fue el enlace para traer a esta gran mujer a nuestra patria. Y decimos gran mujer, porque no solo nos ha educado con inteligencia y sabiduría sino también con el hermoso ejemplo de vida que nos ha dado.
Su hogar intachable, su fe en Dios, su honestidad y su ternura han sido ejemplos que sean venido grabando en nuestras almas con el paso del tiempo. Han sido 30 años de labor incansable, del trabajo constante de una mujer que ha hecho de nuestro Colegio, el hogar donde se aprende, pero también se forma. En donde se nos ha estimulado, pero también se nos ha mostrado la verdad y el camino de lucha.
Hoy son muchos los jóvenes de nuestra patria que han pasado por estas aulas y han recibido sus enseñanzas y su formación intelectual, moral y religiosa. Son mucho los jóvenes que pasaron un día por este plantel y no pueden menos que recordar con afecto y gratitud las enseñanzas, y el testimonio de quien fuera un día hace 30 años, artífice de un sueño de fe y esperanza y que es hoy un hecho cumplido de esfuerzo, tesón y valentía.
Han sido 30 años de siembra y de cosecha, que hoy llenan de orgullo a esta intachable mujer que nosotros llamamos familiarmente Mrs. Acosta.
Pero hoy, somos, nosotros estos nuevos bachilleres quienes decimos en voz alta y desde el fondo del alma, “Nos sentimos orgullosos de usted Mrs. Acosta” Nos sentimos agradecidos con Dios por habernos puesto en el camino suyo, para ser formados, guiados, y educados.
Gracias por estos 30 años de lucha por el bien de nuestra patria.
Camilo Duque 10ª clase de 1987
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